Thursday, October 30, 2014

Video LA PAZ MASITAS PARA TODO SANTOS

Artesano crea caretas con el rostro de los difuntos



Cada detalle, en vida, del rostro de Pasesa Espinosa (las arrugas, el color plateado del cabello, los labios y otros aspectos) fue plasmado en una de las caretas creadas por Víctor Cruz, un artesano que por tercer año oferta sus productos a las familias que celebran Todos Santos.

“El año pasado le hice el pedido (a Cruz) para que me haga la careta de mi mamá. Al verla ahora casi lloro, está igualita, el maestro hace buenos trabajos y he venido para encomendarle otros rostros de mis familiares difuntos”, expresa Fidelia Sirpa, hija de la fallecida Pasesa Espinosa.

Sin un puesto fijo para ofertar sus creatividades, el artesano Cruz extiende una lona sobre la acera de la plaza Juana Azurduy de Padilla (El Alto) para ofrecer cada máscara. “Para este año he creado casi 5.000 máscaras; la mayoría son pedidos que me hicieron el año pasado y el resto son trabajos realizados con rasgos que predominan en nuestra población”, indica a La Razón.

Los dos hijos y la esposa de Víctor Cruz ayudan a crear las caretas. El artesano, que tiene el oficio de carpintero, relata que la iniciativa para trabajar en estas máscaras surgió hace tres años, cuando preparaban la mesa de Todos Santos para su mamá.

“Yo tallé en madera el rostro de mi madre, le gustó tanto a mi esposa que me sugirió elaborar máscaras en yeso reforzado. Realizamos el año pasado una muestra y se vendió todo, además me hicieron varios pedidos”, cuenta.

Pero además de las máscaras a pedido, el artesano elaboró otras que se agotaron, como las figuras del Che Guevara, Hugo Chávez (expresidente de Venezuela), Carlos Palenque (conocido como el Compadre) y otros.

Al igual que Sirpa, otras personas llegan hasta la plaza de El Alto. La familia Guachalla Aruquipa entrega al artesano unas cinco fotografías de sus familiares difuntos para hacer el pedido de las caretas. “Quiero una para mi papá, otra para mis abuelos. Nos hablaron bien del artesano”, dice Eva M.

Más de un transeúnte se arrodilla en el puesto para elegir una careta que se parezca a algún familiar fallecido. Los precios de los productos varían de acuerdo con el tamaño, pues hay desde Bs 5 hasta Bs 40. “Para 2015 me pidieron caretas más grandes, creo que será más trabajo y el costo podría ser de Bs 70. Lo más moroso es elaborar la muestra maestra, tardo de dos a tres días, después todo es fácil”, indica.


LA PAZ SABOREA LA FESTIVIDAD DE TODOS SANTOS

Las plazas y las calles de La Paz se cubren con masitas y elementos que evocan la festividad de Todos los Santos celebrada de 2 de noviembre, cuando se recuerda a los seres queridos fallecidos. Con la esperanza de ayudarlos y brindarles aquello que disfrutaron en vida, la gente acude a los puestos a comprar los alimentos simbólicos para participar en esta tradicional celebración.

UNA FERIA COMPLETA. En la plaza Obispo Bosque se realiza la feria de Todos los Santos organizada desde hace nueve años por la Asociación de Panificadores Artesanales de Integración y Ramas Afines, donde además del armado de una mesa dedicada a las almas olvidadas y a personalidades como Carlos Palenque o Marcelo Quiroga Santa Cruz, se puede apreciar una amplia variedad de productos.

María Eugenia Ávila señala que allí se venden masitas del productor al consumidor y que los precios son los mismos que los del año pasado, por lo que invitó a llenar sus mesas con éstas.

Martha Quisbert viuda de Lucana cuenta que fue su marido, Rolando, el impulsor de la creación de esta feria. Hoy, junto a sus hijas continúa con la venta de masitas y ofrece la docena de maicillos a 15 bolivianos.

Dice que una de las innovaciones presentadas para los panes son los soldaditos, y cada uno cuesta 1,5 bolivianos.

Como Hilda Quisbert, también ofrece galletas y bizcochuelos recién horneados. Los elementos más vistosos son las escaleras y cruces hechas de dulces.

Las comerciantes recuerdan que la escaleras y los caballitos ayudan a las almas a llegar y a partir después de visitar a los vivos.

Wednesday, October 29, 2014

Video Empezó la Feria de Todos Santos en la Plaza Mayor de San Francisco

Feria de la Tantawawa busca rescatar tradiciones

Panes con diferentes formas como angelitos, niños, coronas, escaleras y otros se exponen en la décima quinta versión de la Feria de la Tantawawa, que se realiza en la plaza San Francisco desde el 27 de octubre y se prolongará hasta el próximo 3 de noviembre.

La feria es organizada por la Asociación Departamental de Panificadores de La Paz, que durante años se encarga de elaborar diferentes masitas con motivos relacionados a las Fiestas de Todos los Santos.

Dentro las novedades, EL DIARIO evidenció que existen galletas con detalles relativos a Halloween como arañas, calabazas, fantasmas, gatos, entre otros aspectos.

Las manos trabajadoras de las artesanas que realizan este tipo de trabajo se preparan durante todo el año para ofrecer al público las masitas más deliciosas y novedosas. No pueden faltar los bocados tradicionales como el panal, maicillos, bizcochuelo, pero sobre todo la infaltable tantawawa, con rostros angelicales.

“Esta es la décima quinta versión, está dirigida por el señor Dandy Mallea de la Federación de Panificadores de La Paz, una de las novedades también son los sabores de las galletas, este año se podrán degustar los sabores de quinua, hay mezcla de vainilla con chocolate”, relató Evelín Quiroga, artesana que elabora durante 20 años diferentes tipos de masitas en la urbe paceña.

MESA PARA ALMAS

Según las tradiciones bolivianas, cada 1 y 2 de noviembre se celebra a Todos Santos, fecha en la cual se recuerda a los difuntos que son familiares queridos que dejaron de existir en cuerpo en la tierra y que dejaron un recuerdo imborrable en la familia.

En ese sentido el primer día de noviembre, las personas quieren traer el recuerdo de aquel ser querido, por eso arman una mesa con todos los elementos que gustaba a quien ya no está más en cuerpo.

Las creencias dicen que los difuntos vuelven y ayudados con una escalera pueden descender y ascender de las alturas, por ese motivo las vendedoras de pan, dentro la variedad de masitas que ofrecen, también pusieron una escalera, esto para el alma.

PRECIOS

Los precios de los bocados que se venden en la Feria de la Tantawawa son variables y de acuerdo al producto. Los maicillos están desde Bs 1 hasta Bs 3, mientras que tres panales están a Bs 10, escaleras a Bs 10, bizcochuelos a Bs 4 y más.

“La gente viene a comprar galletas de naranjas, coco. Algunos productos han subido, pero sólo algunos como por ejemplo los panales, antes estaba Bs 2, ahora esta Bs 3”, relató Karen Chura, mientras realizaba la venta de sus productos.

Esta feria es un lugar donde concentra a la familia, amigos y demás personas para comprar lo que más exquisito le parece a la vista. En ese sentido las expositoras hicieron la invitación a la gente para que puedan visitar sus puestos de venta.

Con grandes t’anta wawas se abre la Feria de Todos Santos

Dos t’anta wawas de un metro adornan la mesa de difuntos de la Feria de Todos Santos. El evento se inauguró ayer en la Plaza Mayor de San Francisco con una variada oferta de masas características de la fecha. El tamaño de los muñecos de pan depende del tiempo que ya no está en el mundo el alma que se homenajeará el 1 y 2 de noviembre.
Cada puesto aportó con maicillos, t’anta wawas, bizcochuelos, panes en forma de escaleras o caballos a la mesa de difuntos de tres metros que se armo en el centro de la plaza. Antes, las vendedoras inauguraron la feria con un brindis, junto a autoridades ediles.
"Esta es una mesa armada por las vendedoras de la feria en homenaje a los muertos. Para ellos hemos hecho dos t’anta wawas, hombre y mujer, que cubren toda una lata. Es lo más grande que podemos hacer ”, explicó la dirigente de las artesanas panificadoras, Lourdes Vásquez.
El tamaño de las t’anta wawas

De acuerdo a la tradición andina, las t’anta wawas son los panes con formas humanas y caretas de yeso que representan a los difuntos. Son el complemento esencial para armar la mesa de bienvenida a las almas de los muertos que llegan al medio del 1 de noviembre. Al día siguiente, en su despedida, se recuerda la festividad de Todos Santos.
"Representan a los difuntos que llegan, a su alma. Su tamaño va a depender del tiempo que ha pasado desde que murió la persona”, afirmó Rosmery Layme, quien vende masitas de Todos Santos desde hace 10 años. Si ha pasado de uno a tres años de la muerte del ser querido -aseguró- las t’anta wawas en la mesa deben ser más grandes. El tamaño del pan disminuye después de los tres años de la muerte.
A las vendedoras de la feria hacer las dos t’anta wawas que exponen les tomó ocho horas entre la preparación de la masa, el horneado y la decoración.
Masas para las almas

Cerca de 30 puestos conforman la Feria del Pan de Todos Santos, que se realiza en La Paz hace una década. "Por lo general el 1 de noviembre viene la mayor parte de los compradores”, dijo Layme.
"Me gustan mucho las masitas. En mi hogar no somos creyentes pero igual compramos y preparamos las masitas por tradición”, explicó Jonny Fernández, un universitario que compró maicillos para su familia.
El director de Promoción y Producción Cultural de la Alcaldía de La Paz, Andrés Zaratti, explicó ayer que el municipio tomó previsiones desde hace tres semanas para garantizar la calidad de los productos de la feria.
Las vendedoras aseguraron que sólo venden pan horneado una noche antes. "Si pasa del día se vuelve duro. El comprador nota eso y luego no va a querer comprar más; por eso nos encargamos de tener sólo productos frescos. Para eso hay que trabajar en la noche”, contó Lucy García, una de las vendedoras que preparaba la mesa principal de la feria.
Hay productos para todos los bolsillos. Las t’anta wawas cuestan desde uno a 60 bolivianos, dependiendo el tamaño y la complejidad de los adornos.
El director de Promoción y Producción Cultural afirmó que la tradición de las masitas debe continuar pues así mantenemos viva nuestra historia.
Además aclaró que Bolivia y México son de los pocos países que mantienen estas tradiciones. "Es algo que debemos avivar”, dijo.

Costo de las masas
T’anta wawa Desde un boliviano hasta los 60 bolivianos, según el tamaño.
Maicillo Desde 50 centavos hasta un boliviano.
Bizcochuelo El costo depende del tamaño y oscila entre tres o 10 bolivianos.
Galletas Se venden a tres por un boliviano; y por paquete a 15 bolivianos. La novedad son las decoradas.

Suspiro La unidad cuesta entre 0,50 y un boliviano.

Vendedoras ofrecen pan y tradición a la gente

"Yo me ocupo de enseñar lo que significa cada masita. Es parte de mi trabajo”, aseguró Ruth Gonzales, quien vende de pan de Todos Santos desde hace ocho años. Como ella, muchas panificadoras se han convertido en transmisoras de las tradiciones.
Con una sonrisa y con mucha paciencia, las comerciantes de Todos Santos, explican el significado de cada producto a los compradores. "Algunas veces son extranjeros y otras son nacionales los que vienen. Siempre me preguntan el significado de cada cosa y yo tengo que saber porque de eso vivo”, explicó Gonzales, quien participa en la feria que también se instaló ayer en el atrio de la iglesia La Merced.
Allí, una veintena de artesanas ofrecen bizcochuelos, maicillos, panes en forma de escalera, toros o caballos y t’anta wawas de todos los tamaños para la mesa.
Algunas de las vendedoras recibieron el conocimiento de sus mamás o abuelas. Ese es el caso de Shamel Espinosa, de apenas 14 años. "Trabajo aquí por acompañar a mi familia. Mi abuela vendía masitas y yo iba con ella. Así he aprendido. Ella está en el cielo ahora, pero me toca a mi seguir sus pasos”, contó.
Junto a su mamá, Shamel vende en la Feria de Pan por Todos Santos, ubicada en la Plaza Mayor de San Francisco.
La exposición del significado y las creencias entorno a cada pan atrae a los turistas. "Mis masitas han llegado hasta España. Vienen los turistas y hacen embalar las t’anta wawas para mostrar allá. Eso me hace sentir orgullosa de mi tradición”, aseguró la feriante Rosmery Layme.