Monday, November 24, 2014

Cestería, el tejido de antaño

Herencia. El linaje de los tejedores de cestería proviene de generaciones ancestrales.

El amor y la tradición por mantener sus costumbres perdura y pasa de generación en generación.

Sentada bajo la sombra fresca de un parral de uva se encuentra Silveria Céspedes, de 54 años de edad. Con las manos firmes aunque algo marchitas por el paso del tiempo, va agarrando una a una las barrillas de cañahueca dispuestas sobre el patio, a lado de ella.

Las hay pequeñas, largas, delgadas o gruesas, todas serán útiles en alguna medida cuando se defina qué objeto se creará con ellas. La pericia de la artesana se nota a simple vista, sus hábiles manos van recogiendo las barrillas una a una; calcula el termino medio para iniciar la labor y con prontitud comienza a crear la base, que es el soporte principal.

A primera vista es un aro, una estructura cruzada, de cuyo eje central salen los radiales, que son como ocho. Poco a poco se van sumando barrillas, obligando a este noble material a adquirir una estructura ovalada e ir creciendo a lo alto.

De tanto en tanto, doña Silveria agarra las barrillas y recorre la mano velozmente de un lado a otro, pareciera que favorece la flexibilidad. Algunos momentos da la impresión que se cortará la mano, pero no sucede. Una a una va sumando las barrillas de forma concéntrica, hasta que con 10 o 15 filas ya se nota la canasta y tan solo en 40 minutos está terminada la pieza que es una canasta de ropa.

Historia y usos ancestrales

La cestería es una de las actividades más antiguas entre los hombres y mujeres, precediendo incluso a la alfarería y textilería. Es la más sencilla de las expresiones artesanales debido a que la materia prima que utiliza es susceptible de ser obtenida y tejida fácilmente.

Entre los objetos más utilizados se encuentran las hojas de palma, el mimbre, el junquillo, la cañahueca, saucara, tacuara, totora y otras fibras de la naturaleza; las cuales sin necesidad de grandes transformaciones, pueden convertirse, en útiles canastos, hermosos cestos u otros objetos.

De acuerdo a algunos historiadores este tipo de artesanía fue una respuesta inmediata a la adaptación del hombre. Es decir se apropia de los elementos vegetales de su entorno, los trasforma para satisfacer esas necesidades.

En épocas prehispánicas las cestas jugaron un papel importante en la vida de las antiguas culturas, ya que desde que el hombre se dedicó a la caza y a la recolección de alimentos, requirió de un contenedor.

Nuestros ancestros tampoco podían dejar de emplear estos artículos, una de las claras nuestras es que se encontraron edificación de chullpares, donde los cuerpos fueron colocados en bolsas de textiles o cuero de llama, o a veces en una cesta entretejida hecha de pasto ichu o totora.

Es por esta razón que la importancia de la cestería va desde la creación de un objeto simple hasta llegar a convertirse en medio de trabajo, transporte, conservación y transportación de material.historia regional

No existen datos significativos acerca del origen de la tradición cestera en el valle cochabambino, pero la presencia de las canastas de cañahueca ya datan de principios del siglo XVIII.

En el libro de antología “La tradición en Cochabamba”, el autor Héctor Cossío Salinas narra las costumbres patriarcales de una sociedad incipiente, cuando alguien salía de viaje los preparativos de la travesía se iniciaban semanas antes a la fecha del embarque.

En aquella época los viajeros conformaban grandes caravanas, que partían a lomo de mula o jaladas por bestias. Según el relato los viajes a La Paz, a Oruro, a Cochabamba, Sucre, Potosí, Tupiza o incluso Antofagasta se trataban de grandes expediciones peligrosas, tal vez tan arriesgadas como las que realizaban hacia los polos del globo y lo que más se transportaba eran productos de consumo, los que eran llevados en cestos de diferentes tamaños y formas.

Con la llegada de la modernidad y del tren a Cochabamba en 1917 y con el arribo de la primera locomotora proveniente del altiplano, solo cambió el medio de transporte, incluso la producción de cestas se incrementó. Es que hay que recordar que el valle cochabambino se encargaba de proveer de fruta y verdura al occidente del país.

Artesanía viva

Al principio el arte de la cestería era muy simple, pero fueron desarrollándose diferentes patrones y la alternancia de material rígido y flexible amplió el campo de diseño, fue así como se crearon diferentes técnicas, las que fueron aplicadas para todo tipo de diseños o productos que iban de acuerdo al uso del hogar.

Al ser la cestería un producto tan requerido por toda la población, los habitantes de la localidad de Vinto en Cochabamba, comenzaron a convertirse en verdaderos expertos y además se consolidaron como los proveedores del producto a nivel nacional.

Daniel López Ortega, de 62 años, miembro del Sindicato de Cesteros de Vinto, afirma que sus conocimientos le fueron heredados de sus padres, abuelos y tatarabuelos; y que a su vez los artesanos actuales están transfiriendo los conocimientos del oficio a sus hijos y nietos.

Según los recuerdos de López Ortega, anteriormente el producto, es decir la cañahueca, se encontraba tranquilamente por este sector, en cambio ahora deben salir de su comunidad y buscarla, incluso por tres días, en Viloma, Cala Cala, Payacaya, Puyacollo, Suticollo, Caramarka, Tiquipaya y otras regiones de la Llajta.

Con el tiempo se fue incorporando otro tipo de materiales vegetales. Ahora existen canastas de tacuara, sausau y mimbre; cada uno tiene su estilo y su método de tejido.



 En la actualidad se creó un nuevo mercado que son los canastos para arreglos florales y también las miniaturas en mimbre para usarlos como base de recuerdos de eventos sociales. Ambos están nutriendo el flujo y la rotación del producto a nivel nacional; sin dejar de mencionar los productos tradicionales, canastas en diferentes tamaños y modelos, cestos para ropa, hueveras, revisteras, pedestales de flores y mucho más.

Marlene Choque afirma ser la hija del creador de las artesanías con Tacuara, Abrahán Choque, quien motivado por ayudar a su hijo con la creación de un volantín comenzó a utilizar dicho material y ahí pudo ver su flexibilidad.

La mayoría de estos objetos se inicia con la creación o copia del diseño y luego se teje el modelo que es puesto a consideración de los habitantes.

“Los mismos vendedores traen diferentes modelos de cestas importadas, que son mucho más caras, que el costo final al elaborarlos con material de cestería”, asegura Marlene Choque.

Manos a la obra

Para comenzar a crear estos diseños solo se necesita contar con la materia prima, cuchillos afilados, paciencia, técnica y manos a la obra.

La tarea se inicia con el cuchillo, pues con éste se comienza a crear las barrillas de los diferentes materiales, los que son laminados de acuerdo al grosor y tamaño que el artesano requiera.

Posteriormente estas láminas se ponen al remojo por algunas horas, hasta que logren hidratarse y su manejo sea más flexible para el tejido manual.

Luego de pasar por el proceso del tejido, las piezas son pintadas con nogalina y luego de un breve secado al sol, las piezas son acabadas con el colocado de una mano de barniz.

Hay que reconocer que esta artesanía tiene un amplio mercado de consumo, puesto que hasta ahora la mayoría de las encomiendas al interior del país se las realiza en cesto.

“Nosotros mandamos nuestra producción a diferentes departamentos. En época de alta demanda salen camiones y camiones desde Vinto y van hasta Potosí, La Paz, Santa Cruz”, asegura Marlene Choque Orellana.

Producto ecológico

Hay que mencionar que lamentablemente el uso del plástico, en sus diferentes variedades está aminorando el consumo de la cestería.

“Antiguamente era un muy buen negocio porque la canasta era un objeto de primera necesidad, ya que todas las amas de casa se dirigían al mercado con sus cestos y sus hueveras . Hoy, lamentablemente las canastas fueron dejadas de lado por el ingreso la bolsa plástica como sustituto”, afirmó Daniel López Ortega.

Para finalizar, Marlene Choque asegura que su los productos de cestería son bondadosos con el medio ambiente, ya que al terminar su vida útil se degradan y mantienen el equilibrio con la naturaleza.

Wednesday, November 19, 2014

Medio centenar de tradiciones aspiran a convertirse en patrimonio inmaterial

Un total de 46 tradiciones, entre ellas una española y cinco latinoamericanas, aspiran a ser designadas como patrimonio inmaterial de la humanidad en la selección que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) realizará entre los próximos 24 y 28 de noviembre en París.

Junto a la elección de la llamada Lista Representativa del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, también se escogerá, entre ocho candidaturas, a los nuevos integrantes del registro de elementos que necesitan una protección urgente.

España aspira a figurar en la lista representativa con las tamborradas, rituales con toques de tambores, que incluyen un sinfín de manifestaciones, desde la Rompida de la hora en el Bajo Aragón a la Fiesta de los tambores o Tamboradas de Mula y Moratalla, en Murcia.

Esta candidatura fue elaborada con la participación de cinco comunidades autónomas que comparten ese mismo "lenguaje común".

Sin embargo, el comité técnico que analiza a los aspirantes ha situado la candidatura española en la categoría de "aplazado", lo que quiere decir que por ahora no recomienda su inscripción, pero que aún podría ser incluida en la Lista de Patrimonio Inmaterial la semana que viene.

Ese mismo comité recomendó inscribir en el registro al phujllay y el ayarichi, músicas y danzas de la cultura yampara, de Bolivia; al capoeira brasileño; al baile chino, de Chile; y a la fiesta de la Virgen de la Candelaria, de Puno, Perú.

Precisamente, esta última ha abierto la polémica en Bolivia, que ha protestado porque en esa festividad se baila la diablada, morenada, caporales y otras danzas propias del Carnaval boliviano de Oruro, que ya forma parte del patrimonio inmaterial.

En declaraciones a la prensa, la secretaria de la Convención de la Unesco, Cécile Duvelle, auguró que "habrá debate" a este respecto la semana que viene, pero cree que la tradición peruana será finalmente aceptada, porque, recordó, "la inscripción no significa una noción de exclusividad".

Por contra, el comité que examina las candidaturas desaconsejó la inscripción de la candidatura argentina de la cultura de los cafés en Buenos Aires.

En total, explicó Duvelle, alrededor de un 70% de los aspirantes han recibido la luz verde del comité técnico para su inclusión en la lista, aunque ello no implica necesariamente que esas recomendaciones se vayan a cumplir al pie de la letra la semana que viene.

Un total de 161 países han suscrito la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco desde su aprobación, en 2003.

Entre los pocos países que no se han sumado a ese acuerdo (lo cual, recordó Duvelle, no quiere decir que no protejan bien su patrimonio), están Estados Unidos, Rusia, Canadá, Reino Unido o Australia.

Tradiciones aspiran a convertirse en patrimonio

Un total de 46 tradiciones, entre ellas cinco latinoamericanas, aspiran a ser designadas patrimonio inmaterial de la humanidad en la selección que la Unesco hará el 24 y 28 de noviembre en París.

El comité técnico que analiza a los aspirantes recomendó inscribir en el registro al pujllay y el ayarichi, músicas y danzas de la cultura yampara, de Bolivia; la capoeira brasileña; al baile chino, de Chile; y la fiesta de la Virgen de la Candelaria, de Perú.

Precisamente esta última ha abierto la polémica en Bolivia, que ha protestado porque en esa festividad se baila la diablada, danza propia del Carnaval de Oruro, que ya forma parte del patrimonio inmaterial, además de otras danzas características del occidente del país.
La plaza 24 de Septiembre fue escenario ayer de un acto simbólico que incluyó la presentación de bailes típicos, como la morenada y la kullawada, en señal de protesta.

Edson Hurtado, jefe regional del Ministerio de Culturas y Turismo, informó de que el ministro de esta cartera de Gobierno, Pablo Groux, viajará en los próximos días a París, sede de la Unesco, para presentar una queja formal en contra de los peruanos. “Protestar bailando en diversas cuidades del país es una iniciativa apoyada por el Gobierno”, explicó Hurtado

Tuesday, November 18, 2014

Tradiciones chiquitanas en Concepción

Costumbres y juegos populares casi olvdados en la Chiquutania fueron revividos en Concepción el domingo. La jornada comenzó con una misa en el templo misional donde se concentraron las autoridades y el pueblo luego de una caminata desde El Paúro hasta la plaza principal. El evento lo organizó el gobierno municipal.

Sunday, November 16, 2014

Alasitas intenta mantener en vigencia las miniaturas

La Feria de Alasitas continúa siendo la mayor vitrina que los artesanos tienen en Cochabamba para exponer sus creaciones; sin embargo, este espacio está cada vez más invadido por productos importados. Entre los artesanos que aún quedan está Bernardina Contreras que hace diminutas hormigas de porcelana y ha creado “Hormigolandia”. También está Constantino Tapia, uno de los vendedores más antiguos de abarrotes y utensilios en miniatura.

Estos y otros artesanos coinciden en afirmar que los juguetes de plástico son las que abundan. Bernardina explicó que ella elabora cada una de sus hormigas con porcelana fría y alambre, los materiales que más utiliza para dar vida a pequeñas hormiguitas, que llegan a medir hasta seis centímetros. Su oferta contiene 150 profesiones representadas por diminutas y coloridas hormigas.

“Hormigolandia” está en la Feria de Alasitas desde hace 18 años y cada edición presenta novedades en profesiones. Sin embargo, la artesana comentó que este año, la feria no fue productiva por el lugar que se eligió para la reubicación. “Hemos empeorado, porque el lugar tiene mucha tierra, llueve y se hace barro. Estamos pésimos en ventas”, dijo.

Constantino Tapia, uno de los artesanos más antiguos que expone sus productos hace más de 40 años, expresó que fue uno de los fundadores de la Feria de Alasitas. Contó que el término “alasa” significa “cómprame” en aimara y que la tradición está relaciona con la leyenda del Ekeko o dios dela abundancia. Lamentó que Cochabamba no cuente con un espacio propio para exponer sus creaciones. La feria se ha establecido en diferentes zonas como la calle Aroma, La Recoleta, la Costanera y ahora la avenida Sajama.

Contó que el envasado de abarrotes es un negocio familiar, en el que participan al menos siete personas. Añadió que los niños son los que más aprecian su esfuerzo y quedan maravillados con los productos de miniatura que ofrece.

A pesar de que alasitas es una feria diseñada para los artesanos de las miniaturas, el comercio de comida y juegos ha aumentado. Después del paseo las familias tienen la posibilidad de ir a las casetas de juego y probar la suerte sin blanca, los niños pueden subirse al tren, la montaño rusa o el carrusel.

La feria que este año cuenta con 700 expositores concluye este domingo con una oferta en textiles, aluminio, abarrotes, cuero, madera y otros. Entre los productos clásicos están las frutas y menaje de cocina.

Sunday, November 9, 2014

Video El culto a las Ñatitas, una tradición que asombra a propios y extraños

'Ñatitas', mezcla de la fe con el paganismo

El cementerio de La Paz volvió a transformarse ayer en un escenario de la mezcla de la práctica de la fe cristiana y la fe en los poderes de las calaveras con motivo de la festividad de las "Ñatitas", cuyos devotos no sienten conflicto alguno por esa combinación.

Como cada 8 de noviembre, los creyentes en las llamadas "Ñatitas" o calaveras ocuparon el camposanto para situarlas en pequeños altares improvisados en la capilla, al paso, en los mausoleos y en los nichos para que reciban veneraciones. La mayoría de los devotos son indígenas aimaras, herederos de una costumbre prehispánica andina de adoración de los cráneos, pero que hoy también es seguida con fervor por clases sociales urbanas.

Iglesia lo rechaza. La Iglesia católica advirtió varias veces a sus fieles, de que esta veneración no está de acuerdo con su fe y que los restos mortales no pueden ser profanados y deben ser respetados hasta la resurrección de los muertos que proclama el cristianismo. Las reflexiones en ese sentido, en español y en aimara, fueron repetidas hoy dos veces por el sacerdote Jaime Fernández, el párroco del templo del cementerio, ante los centenares de fieles de las "Ñatitas" que le exigían una misa dedicada a sus calaveras. Hace cinco años que el párroco ya no realiza la celebración eucarística para no fomentar la adoración de los cráneos debido a una instrucción del Arzobispado de La Paz, aunque hoy se vio obligado a hacer las reflexiones ante centenares reunidos en su capilla con calaveras en urnas de cristal o en cajas de cartón. Los seguidores de las "Ñatitas", llamadas así porque los cráneos no tienen nariz, dijeron que las palabras del párroco igual se pueden considerar como una misa para sus calaveras, así que se dieron por satisfechos con su presencia en dos ocasiones. A esa mezcla de la fe en las calaveras y la fe cristiana se añade un tercer elemento con las fiestas privadas que organizaron los devotos más prósperos, llamados "prestes", con abundante alcohol y comida para decenas de personas, tras abandonar el cementerio.

Orígenes
Se cree que la costumbre nace en la época precolombina

Ñatitas. Data de la época precolombina antes de la llegada de los colonizadores españoles, era realizado con chullpas las cuales era extraídas de los mausoleos para su veneración. De acuerdo a la concepción andina, la muerte del cuerpo no implica la desaparición del alma que después de la muerte sigue ligada al cráneo.