Wednesday, October 22, 2014
Santa Cruz en aprestos para festividad de Todos Santos
El arreglo de los cementerios de esta ciudad aumentó en cantidad y dinámica en los últimos días, considerando que falta poco menos de dos semanas para la celebración de la fiesta religiosa de Todos Santos.
Ante la elevada demanda de mano de obra, los obreros subieron sus tarifas y existen pugnas entre los sindicatos de albañiles, lo que obliga a dueños de mausoleos y nichos a contratar servicios que tienen costos elevados.
En los cementerios municipales, los sindicatos de albañiles se organizan y no permiten que trabajadores externos ingresen.
En los recintos administrados por la Alcaldía, la administración se limita a controlar que se hagan trabajos donde estén los impuestos al día.
Según el diario digital El Día, hoy concluye el período de refacciones y hasta el 25 se puede pintar para luego realizar una limpieza general.
La población se sorprende por los costos de la mano de obra. El problema es frecuente en casi todos los cementerios.
Los cementerios de mayor concurrencia son el cementerio General, Sagrado Corazón, Hamacas y Pajonal, que son de los más conocidos y de mayor tamaño que administra la municipalidad, entre los 22 camposantos públicos.
Jorge Queirolo, director municipal de Cementerios, menciona que “no se puede coartar el derecho del trabajo a nadie, cualquier albañil puede entrar, pero esto se maneja bajo ley de libre oferta y demanda”.
Las autoridades ediles les permiten trabajar pero no fijan un rango de costos para su mano de obra, que incluye pintado, refacción, reconstrucción, remodelaciones, reposiciones y colocación de lápidas y rejillas protectoras.
Ante la elevada demanda de mano de obra, los obreros subieron sus tarifas y existen pugnas entre los sindicatos de albañiles, lo que obliga a dueños de mausoleos y nichos a contratar servicios que tienen costos elevados.
En los cementerios municipales, los sindicatos de albañiles se organizan y no permiten que trabajadores externos ingresen.
En los recintos administrados por la Alcaldía, la administración se limita a controlar que se hagan trabajos donde estén los impuestos al día.
Según el diario digital El Día, hoy concluye el período de refacciones y hasta el 25 se puede pintar para luego realizar una limpieza general.
La población se sorprende por los costos de la mano de obra. El problema es frecuente en casi todos los cementerios.
Los cementerios de mayor concurrencia son el cementerio General, Sagrado Corazón, Hamacas y Pajonal, que son de los más conocidos y de mayor tamaño que administra la municipalidad, entre los 22 camposantos públicos.
Jorge Queirolo, director municipal de Cementerios, menciona que “no se puede coartar el derecho del trabajo a nadie, cualquier albañil puede entrar, pero esto se maneja bajo ley de libre oferta y demanda”.
Las autoridades ediles les permiten trabajar pero no fijan un rango de costos para su mano de obra, que incluye pintado, refacción, reconstrucción, remodelaciones, reposiciones y colocación de lápidas y rejillas protectoras.
Boleros de caballería esperan a los muertos en el Cementerio
"Lo que más me piden son los boleros de caballería. A veces nos contagia el dolor de la gente y terminamos llorando con ellos”, comentó Serafín Calisaya, guitarrista del Cementerio General de La Paz. Como él, muchos trabajadores del camposanto se preparan para Todos Santos.
Calisaya trabaja como músico en el Cementerio desde hace 15 años. Siempre viste una chamarra negra, pues en un entierro no existe otro color, y toca su guitarra a pedido de cada familia. Al ritmo de Terremoto en Sipe Sipe o Despedida, boleros de caballería muy pedidos, los dolientes esperan a sus seres queridos que, según la tradición, vuelven al mundo de los vivos el 1 y 2 de noviembre.
"Nuestro repertorio es variado. Lo más solicitado siempre son los boleros de caballería. Pero a veces también nos piden que cantemos para cumpleaños del difunto, otras veces nos solicitan algunas canciones que le gustaban a su ser querido. Siempre varía el repertorio”, agregó el guitarrista. En Bolivia, los boleros de caballería eran utilizados para recibir o despedir a los soldados que partían a la guerra, esa tradición se adaptó después como un homenaje a las personas fallecidas.
Su trabajo es complicado, aseguró Serafín, pues la tristeza es difícil de controlar. "El dolor de la gente es lo más difícil, a veces nos contagia y lloramos. Sin embargo he aprendido a distinguir el dolor. Yo me doy cuenta cuando una persona llora de corazón por su ser querido o si está mintiendo”, afirmó. Con un bolero de caballería, algunas canciones nacionales o "rancheras” que le gustaban al difunto, los músicos acompañan a las familias por un costo de 20 a 30 bolivianos.
El trabajo de los intérpretes ha cambiado con los años. "Antes no teníamos competencia y trabajábamos como 14 guitarristas. Ahora somos menos, los mariachis y otros conjuntos ofrecen igual sus servicios y para ganarnos cobran más barato”, contó Calisaya.
El día de Todos Santos, ni con los nuevos músicos alcanzan para cubrir la demanda de servicios. "El 1 y el 2 de noviembre se llena todo el Cementerio y se triplican los visitantes. No nos alcanza a cubrir todo, pero también significa un mayor ingreso. Por eso esperamos Todos Santos”, dijo.
Arreglos y servicios
Música El acompañamiento musical puede variar entre 20 y 30 bolivianos, dependiendo del tipo de servicio y el tiempo que dure.
Flores El costo es definido por el tamaño y el tipo de flores. Un clavel puede costar de dos a cuatro bolivianos, mientras que un ramo más completo, entre cinco y15 bolivianos.
Arreglos El costo de la refacción de los nichos depende del servicio solicitado; oscila entre los cinco y 30 bolivianos, dependiendo la complejidad. Hay precios establecidos.
Trabajadores dan vida a la morada de difuntos
Con una bolsa de estuco, una escobilla, flores y guitarras, los trabajadores del Cementerio General cambian el paisaje de este espacio dedicado a los difuntos. Todos Santos es la mejor época laboral para muchos.
Ese es el caso de Santiago Huanca, albañil encargado de arreglar nichos por más de 12 años. "Más personas llegan en estas fechas. Muchos prefieren evitar los correteos en Todos Santos así que ya alistan los nichos semanas antes”, contó.
Entre las solicitudes que le llegan a este obrero están los arreglos, adornos y reparaciones de los nichos. "Todo depende del dinero que tenga la gente. A veces hacen lápidas de mármol, otras son con cerámica importada o con estuco. Yo sólo hago lo que me pidan”, aseguró.
En la puerta, algunas vendedoras ofrecen los ramos de flores para los difuntos. "Preparo ramos o flores sueltas según lo que me piden. Pueden ser flores a uno o dos bolivianos o ramos grandes de 10 o 15. Todo depende del cliente”, explicó Paola Mamani, florista que trabaja en la puerta del Cementerio. Su trabajo se incrementa en la época de Todos Santos, por lo que toma previsiones.
Ambos trabajadores coincidieron en que el exceso de población dificulta su trabajo, sin embargo eso también les beneficia. "Es un día agotador, pero vale la pena. Es un esfuerzo necesario y además ayudamos a las familias a esperar a sus difuntos”, dijo Huanca.
Calisaya trabaja como músico en el Cementerio desde hace 15 años. Siempre viste una chamarra negra, pues en un entierro no existe otro color, y toca su guitarra a pedido de cada familia. Al ritmo de Terremoto en Sipe Sipe o Despedida, boleros de caballería muy pedidos, los dolientes esperan a sus seres queridos que, según la tradición, vuelven al mundo de los vivos el 1 y 2 de noviembre.
"Nuestro repertorio es variado. Lo más solicitado siempre son los boleros de caballería. Pero a veces también nos piden que cantemos para cumpleaños del difunto, otras veces nos solicitan algunas canciones que le gustaban a su ser querido. Siempre varía el repertorio”, agregó el guitarrista. En Bolivia, los boleros de caballería eran utilizados para recibir o despedir a los soldados que partían a la guerra, esa tradición se adaptó después como un homenaje a las personas fallecidas.
Su trabajo es complicado, aseguró Serafín, pues la tristeza es difícil de controlar. "El dolor de la gente es lo más difícil, a veces nos contagia y lloramos. Sin embargo he aprendido a distinguir el dolor. Yo me doy cuenta cuando una persona llora de corazón por su ser querido o si está mintiendo”, afirmó. Con un bolero de caballería, algunas canciones nacionales o "rancheras” que le gustaban al difunto, los músicos acompañan a las familias por un costo de 20 a 30 bolivianos.
El trabajo de los intérpretes ha cambiado con los años. "Antes no teníamos competencia y trabajábamos como 14 guitarristas. Ahora somos menos, los mariachis y otros conjuntos ofrecen igual sus servicios y para ganarnos cobran más barato”, contó Calisaya.
El día de Todos Santos, ni con los nuevos músicos alcanzan para cubrir la demanda de servicios. "El 1 y el 2 de noviembre se llena todo el Cementerio y se triplican los visitantes. No nos alcanza a cubrir todo, pero también significa un mayor ingreso. Por eso esperamos Todos Santos”, dijo.
Arreglos y servicios
Música El acompañamiento musical puede variar entre 20 y 30 bolivianos, dependiendo del tipo de servicio y el tiempo que dure.
Flores El costo es definido por el tamaño y el tipo de flores. Un clavel puede costar de dos a cuatro bolivianos, mientras que un ramo más completo, entre cinco y15 bolivianos.
Arreglos El costo de la refacción de los nichos depende del servicio solicitado; oscila entre los cinco y 30 bolivianos, dependiendo la complejidad. Hay precios establecidos.
Trabajadores dan vida a la morada de difuntos
Con una bolsa de estuco, una escobilla, flores y guitarras, los trabajadores del Cementerio General cambian el paisaje de este espacio dedicado a los difuntos. Todos Santos es la mejor época laboral para muchos.
Ese es el caso de Santiago Huanca, albañil encargado de arreglar nichos por más de 12 años. "Más personas llegan en estas fechas. Muchos prefieren evitar los correteos en Todos Santos así que ya alistan los nichos semanas antes”, contó.
Entre las solicitudes que le llegan a este obrero están los arreglos, adornos y reparaciones de los nichos. "Todo depende del dinero que tenga la gente. A veces hacen lápidas de mármol, otras son con cerámica importada o con estuco. Yo sólo hago lo que me pidan”, aseguró.
En la puerta, algunas vendedoras ofrecen los ramos de flores para los difuntos. "Preparo ramos o flores sueltas según lo que me piden. Pueden ser flores a uno o dos bolivianos o ramos grandes de 10 o 15. Todo depende del cliente”, explicó Paola Mamani, florista que trabaja en la puerta del Cementerio. Su trabajo se incrementa en la época de Todos Santos, por lo que toma previsiones.
Ambos trabajadores coincidieron en que el exceso de población dificulta su trabajo, sin embargo eso también les beneficia. "Es un día agotador, pero vale la pena. Es un esfuerzo necesario y además ayudamos a las familias a esperar a sus difuntos”, dijo Huanca.
Tuesday, October 21, 2014
Bizcochuelo simboliza el colchón en el que descansarán las almas
"Los bizcochuelos de Todos Santos tienen un significado especial”, según Julia Quispe, vendedora de masas y t’anta wawas en la zona de San Pedro. "Es muy inflado, acolchado. Sirve como almohada y colchón para los difuntos que nos visitan. Es para que descansen de su viaje”, contó. Como ella, muchos apuran la elaboración de las masas para la festividad del 1 y 2 de noviembre.
La tradición boliviana añade significados a cada pan que se colocará en la mesa de los difuntos: desde las escaleras (que ayudan a los difuntos a superar obstáculos y subir al cielo) hasta los animales de carga, como caballos (que llevan el peso de cada alma que llega a la Tierra).
"Cada objeto que se pone en la mesa es para el muerto. Es el único día que viene a vernos, entonces hay que prepararles pancito y chicha para que estén felices también”, narró Julia.
Entre todas las masas de Todos Santos es infaltable el bizcochuelo. La preparación hecha con huevos, almidón, azúcar y singani se cocina en cajitas de papel sábana que se sujetan con pajitas. De allí, su parecido a un colchón o una almohada.
La festividad de Todos Santos ya se vive en las panaderías y hornos. La Boutique del Pan, por ejemplo, elabora t’anta wawas, animales, escaleras, estrellas y muchos bizcochuelos. "Trabajamos las masas tradicionales sólo en estas fechas. Aquí llevamos más de 10 años siguiendo la tradición de recibir a los muertos. Ya tenemos caseros e incluso nos hacen pedidos especiales”, aseveró Lilian Limachi, asistente comercial de la panadería.
Los precios de las masas pueden variar, según el tipo y el tamaño. Galletas o escaleras se venden entre tres y 10 bolivianos. Panes más grandes y con mayores detalles, como los bizcochuelos y las t’anta wawas, pueden costar entre 50 y 70 bolivianos.
En los hogares, la tradición une a la familia. Ése es el caso de Lourdes Loza, quien prepara los panes en esta fecha junto a toda su prole. "Tanto como recordar a los muertos, es un momento para crear nuevos lazos con la familia. Eso es lo lindo de esta tradición: que compartes con tus seres queridos para estar cerca de los que ya han partido”, explicó.
Lourdes recordó que cuando era niña ayudaba a su abuela a hacer t’anta wawas, escaleras, bizcochuelos y para elaborar éstos conserva los secretos . "Antes batíamos los huevos con un cinturón de cuero en un perol de cobre. Lo llevábamos al horno y luego preparábamos las cajitas en la mesa”, contó.
Con huevos, almidón, singani y a veces un poco de refresco (papaya Salvietti es el secreto de ese hogar), esta familia prepara los bizcochuelos, esas masas que servirán de almohada a las almas cuando les visiten.
La tradición boliviana añade significados a cada pan que se colocará en la mesa de los difuntos: desde las escaleras (que ayudan a los difuntos a superar obstáculos y subir al cielo) hasta los animales de carga, como caballos (que llevan el peso de cada alma que llega a la Tierra).
"Cada objeto que se pone en la mesa es para el muerto. Es el único día que viene a vernos, entonces hay que prepararles pancito y chicha para que estén felices también”, narró Julia.
Entre todas las masas de Todos Santos es infaltable el bizcochuelo. La preparación hecha con huevos, almidón, azúcar y singani se cocina en cajitas de papel sábana que se sujetan con pajitas. De allí, su parecido a un colchón o una almohada.
La festividad de Todos Santos ya se vive en las panaderías y hornos. La Boutique del Pan, por ejemplo, elabora t’anta wawas, animales, escaleras, estrellas y muchos bizcochuelos. "Trabajamos las masas tradicionales sólo en estas fechas. Aquí llevamos más de 10 años siguiendo la tradición de recibir a los muertos. Ya tenemos caseros e incluso nos hacen pedidos especiales”, aseveró Lilian Limachi, asistente comercial de la panadería.
Los precios de las masas pueden variar, según el tipo y el tamaño. Galletas o escaleras se venden entre tres y 10 bolivianos. Panes más grandes y con mayores detalles, como los bizcochuelos y las t’anta wawas, pueden costar entre 50 y 70 bolivianos.
En los hogares, la tradición une a la familia. Ése es el caso de Lourdes Loza, quien prepara los panes en esta fecha junto a toda su prole. "Tanto como recordar a los muertos, es un momento para crear nuevos lazos con la familia. Eso es lo lindo de esta tradición: que compartes con tus seres queridos para estar cerca de los que ya han partido”, explicó.
Lourdes recordó que cuando era niña ayudaba a su abuela a hacer t’anta wawas, escaleras, bizcochuelos y para elaborar éstos conserva los secretos . "Antes batíamos los huevos con un cinturón de cuero en un perol de cobre. Lo llevábamos al horno y luego preparábamos las cajitas en la mesa”, contó.
Con huevos, almidón, singani y a veces un poco de refresco (papaya Salvietti es el secreto de ese hogar), esta familia prepara los bizcochuelos, esas masas que servirán de almohada a las almas cuando les visiten.
Friday, October 10, 2014
Las aguas milagrosas del legendario Lazareto
Un cementerio adornado con flores artificiales es la entrada a las ruinas de lo que una vez fue el Sanatorio de Lazareto. Las tumbas, algunas modernas, otras con piedras pertenecieron al antiguo hospital y funcionan para rendir homenaje a los muertos de la comunidad.
Lazareto se encuentra pasando las comunidades de Guerrahuayco y Turumayo, aproximadamente a siete kilómetros de la ciudad de Tarija.
Según el Centro Eclesial de Documentación, en 1853 el sacerdote Leonardo Delfante, construyó con los comunarios el hospital para leprosos y la capilla que ahora está en ruinas.
De acuerdo al secretario general de Lazareto Jorge Flores, cuando el hospital estaba activo, desde el cerro perteneciente a la actual Reserva de Sama, bajaban aguas cristalinas y frescas.
Se dice que los enfermos con lepra eran curados al bañarse con las aguas que caen de las altas montañas. A medida que lo hacían el ardor y dolor comenzaban a reducir.
En la actualidad, según Flores, muchos creyentes se dirigen hasta Lazareto para beber y tocar las vertientes. Evidentemente las aguas que aún fluyen de los cerros son claras, frescas y potables, y están acompañadas por una exuberante vegetación.
La trágica historia
Hace 40 años existía en Tarija, a 12 kilómetros al sur, el sanatorio de Lazareto, donde según cuenta la historia, existían 26 leprosos aislados.
De acuerdo al médico leprólogo, Abundio Baptista Mora, actualmente de dicho sanatorio quedan paredes derruidas; las más conservadas alcanzan los dos metros de altura.
El escritor tarijeño, René Aguilera Fierro, cuenta sobre la desaparición del leprosario y relata que un médico francés que llegó a Tarija percibió la desesperación de los pobladores ante los leprosos.
Basado en esto, el médico dijo al alcalde y director del hospital que él podía curar la lepra con gasolina, querosén y aceite. Inmediatamente las autoridades le proporcionaron lo solicitado. Al día siguiente se conoció que se quemó el leprosario.
El médico francés lo había incendiado y se aseguró de que nadie salga vivo del sanatorio; “de esta manera cumplió su promesa y solucionó el problema. En ese entonces nadie se preocupó de este crimen”, concluye Fierro.
Sunday, October 5, 2014
Corrida de toros cierra festividad en honor a la Virgen de Guadalupe
La festividad en honor a la mamita Gualala, cerró ayer con la corrida de 25 toros provenientes del Chaco, que se realizó en inmediaciones del mercado San Antonio, con la presencia de miles de asistentes. Este evento estuvo matizado con la presencia de dos toreros llegados de Santa Cruz que deleitaron al público con sus ocurrencias.
La tradicional corrida de toros que tiene el objetivo de rescatar la identidad cultural chuquisaqueña, fue organizada por la Subalcaldía del Distrito 5, en coordinación con la directiva de vendedores del Mercado San Antonio y los vecinos del barrio que lleva el mismo nombre, informó el alcalde del Distrito 5, Celso Vedia.
En la jornada taurina donde el común denominador fue el tiempo nublado, con permanente amenaza de lluvia, no hubo heridos, pero la adrenalina estuvo presente en su punto más alto entre los participantes y el público que, por falta de espacio, se acomodó donde pudo para ver el espectáculo.
Después de esperar varias horas, alrededor de las 11:45, el ballet Sentimiento Mojocoyano abrió la diversión con una soberbia demostración de zapateo, luego actuó Martha Esquivel y su grupo, enseguida ingresaron uno a uno al ruedo los toros, al igual que hombres intrépidos e inexpertos que jugaron a ser toreros, llevándose sustos más de una vez.
A la mitad de la fiesta ingresaron dos toreros llegados de Santa Cruz que deleitaron al público con sus chistes, uno se vistió de payaso y el otro imitó a Michael Jackson bailando en el ruedo y robándose el aplauso del público.
Finalmente, los improvisados e intrépidos ganadores se llevaron como premio las codiciadas caronas que lograron quitar del lomo de las bestias, después de varios intentos.
Esta corrida de toros se caracteriza porque no se maltrata al animal sólo se lo capea. La seguridad del evento estuvo a cargo de efectivos de la Policía, Espectáculos Públicos, la Intendencia Municipal, el Grupo ZAR y la Cruz Roja.
Los comerciantes nombraron padrino del evento al candidato a vicepresidente por Unidad Demócrata (UD) Ernesto Suárez, que asistió al evento.
En esta actividad también se promocionó el pescado a la parrilla, la venta de productos de la canasta familiar con precios razonables. También llegaron carros provenientes de las provincias con productos que se vendieron directamente del productor al consumidor.
La tradicional corrida de toros que tiene el objetivo de rescatar la identidad cultural chuquisaqueña, fue organizada por la Subalcaldía del Distrito 5, en coordinación con la directiva de vendedores del Mercado San Antonio y los vecinos del barrio que lleva el mismo nombre, informó el alcalde del Distrito 5, Celso Vedia.
En la jornada taurina donde el común denominador fue el tiempo nublado, con permanente amenaza de lluvia, no hubo heridos, pero la adrenalina estuvo presente en su punto más alto entre los participantes y el público que, por falta de espacio, se acomodó donde pudo para ver el espectáculo.
Después de esperar varias horas, alrededor de las 11:45, el ballet Sentimiento Mojocoyano abrió la diversión con una soberbia demostración de zapateo, luego actuó Martha Esquivel y su grupo, enseguida ingresaron uno a uno al ruedo los toros, al igual que hombres intrépidos e inexpertos que jugaron a ser toreros, llevándose sustos más de una vez.
A la mitad de la fiesta ingresaron dos toreros llegados de Santa Cruz que deleitaron al público con sus chistes, uno se vistió de payaso y el otro imitó a Michael Jackson bailando en el ruedo y robándose el aplauso del público.
Finalmente, los improvisados e intrépidos ganadores se llevaron como premio las codiciadas caronas que lograron quitar del lomo de las bestias, después de varios intentos.
Esta corrida de toros se caracteriza porque no se maltrata al animal sólo se lo capea. La seguridad del evento estuvo a cargo de efectivos de la Policía, Espectáculos Públicos, la Intendencia Municipal, el Grupo ZAR y la Cruz Roja.
Los comerciantes nombraron padrino del evento al candidato a vicepresidente por Unidad Demócrata (UD) Ernesto Suárez, que asistió al evento.
En esta actividad también se promocionó el pescado a la parrilla, la venta de productos de la canasta familiar con precios razonables. También llegaron carros provenientes de las provincias con productos que se vendieron directamente del productor al consumidor.
Subscribe to:
Posts (Atom)


