Sunday, February 15, 2015

La Alasita a través de la lente de Herbert Müller

"Todo es según el color del cristal con que se mira”, escribió alguna vez el poeta español Campoamor. Y a la feria de la miniatura de La Paz, la Alasita, parece aplicarse esta frase, que se convirtió en la Ley de Campoamor.
Es que muchos han dicho y escrito sobre ella, seducidos por la fe que mueve en millones de bolivianos, que esperan el mediodía de cada 24 de enero para comprar pequeños objetos que representen sus más caros deseos y sueños -materiales y no materiales- que, están seguros, el Ekeko hará realidad.
Y el cristal de la lente de la cámara fotográfica de Herbert Müller redescubre cada año el encanto de la muestra y se maravilla con ella. Retrata cada uno de los diminutos objetos que elaboran nuestros artesanos, enfoca sus detalles y con un click los registra y perpetúa.
"Esos diminutos objetos demuestran cómo los artesanos interpretan los sueños y deseos que tenemos todos los que, año tras año, acudimos a la feria”, expresa Müller, exautoridad del sector económico, que hoy tiene como principal pasión la fotografía.
Müller recuerda la Alasita de su niñez, cuando, junto a sus amigos de barrio, esperaba la fiesta para acudir en grupo en busca de los sopletes, unos tubos de caña para soplar y disparar pequeños perdigones (generalmente granos), y los cigarritos Astoria, con los que él y sus cómplices de travesuras jugaban a ser hombres grandes.
"Era maravilloso, pese a que entonces la feria sólo ocupaba la plaza Murillo, su encanto y atracción era gigante”, dice.
Entonces, la Alasita ("comprame”, en aymara) no tenía semejante cantidad de productos ni muchos de los elementos que se exponen hoy. Ha cambiado, desarrollado y crecido de acuerdo con nuestra situación económica y es una muestra la tendencia socioeconómica del país, opina Müller.
Por eso señala que, por ejemplo, los bancos de Alasita, que hasta hace unos años sólo contaban con billetitos, hoy han incorporado monedas de otros países, cheques, tarjetas de crédito y todos los elementos en miniatura que representan el sueño de la gente próspera.
Considera que la presencia de algunos objetos de otras culturas, como la china, también representan los sueños de la gente.
"Destinos como la China que, más que un lugar de vacaciones, es un centro de compras y negocios desde hace años, son una aspiración de la gente que quiere llegar a ese país”, opina.
Pasión innata


Herbert Müller no es un fotógrafo formado en la academia, tampoco nació con esa afición; la descubrió hace menos de cinco años, cuando -confiesa- pensó que a su edad (63) podía desarrollar un "pasatiempo”, que hoy se convirtió en una de sus más grandes pasiones.
Es que los trabajos que ha publicado Herbert Müller hasta hoy demuestran que la fotografía para él va mucho allá del pasatiempo y del hobby.

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